Carta de un hermano
Primeramente agradezco a Dios por utilizarme como instrumento y cumplir Sus propósitos conmigo. Asimismo le quiero dar las gracias por eliminar de mi lado personas que no parecían ser saludables. Me gustaría tomar la oportunidad y hablarles de ciertas cosas y les menciono: pongan el amor (de Dios) primero que todo, ante todo y sobre todo, y el amor se conviertirá en luz, y la luz impartirá vida. Enamórate como lo haria un niño, un amor indefinido, sin malicia, lleno de alegría y contentura, sin mirar hacia los lados.
No nos cansemos de hacer el bien (Gálatas 6:9) pues el día en que se te de lo que tanto esperas, dirás "valió el esfuerzo", será un momento inolvidable como el aroma esparcido por la piel de una mujer, de esos olores que nunca se olvidan. Ama a tu prójimo como tu mismo te amas (Mateo 22:39) osea ésta es la ley de Dios y es necesaria, un requisito para transformar tu corazón.
Si alguien te sonsaca, te provoca y te altera la ira, perdonalo: haciendo así que tengas más madurez que él. Perdonarás todas las veces posibles porqué escrito está y esto es demasiado de importante "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete." (Mateo 18:22) osea perdonarás todas las veces que puedas. Esto es sin guardar ningún tipo de rencor, porque si lo tuvieras, no estuvieras perdonando.
No dejes que nadie te de la idea errónea de que no puedes realizar tus sueños y metas, porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:13) jamás pero nunca te desiluciones por un comentario negativo y ni le hagas caso y si es posible aléjate lo más que puedas.
Estos son los consejos de un hermano para otro hermano. Todo sea por la unión de la familia de Dios. "Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos." (Mateo 18:20)
- Louis Vidal